El astillero
Beneteau
4 en venta
La respuesta de Beneteau al precio de un barco de crucero es un molde. La casa fue industria antes que náutica de recreo — un taller de barcos de pesca de la Vendée que Annette Roux y su hermano André pasaron al poliéster en 1964 y llevaron al salón de París al año siguiente — y la decisión que se repite en todo lo que ha salido de allí desde entonces es que el barco se dibuja para poder fabricarse. Practical Sailor, poniendo un Beneteau 311 al lado de un Catalina y un Hunter, resumió el método en una línea: laminado macizo de fibra rigidizado por una retícula interior moldeada, con los mamparos encolados 360 grados al casco y a la cubierta. Esa misma prueba llamó al Beneteau probablemente el mejor terminado de los tres, y el más barato. Que esos dos veredictos quepan en la misma frase es toda la propuesta.
La otra mitad del estilo de la casa es que aquí se decide qué aspecto tiene un barco de crucero y el resto del sector va detrás. El First 30 que André Mauric dibujó para el salón de París de 1977 le dio a la gama su mitad deportiva; una planta en Marion, Carolina del Sur, puso en 1990 cascos de serie franceses en los pantalanes americanos; y desde entonces la forma se ha movido siempre en la misma dirección — codillos trabajados en el costado, manga llevada hacia popa hasta un espejo que se abate, dos timones donde había uno, el aparejo más retrasado y la mayor haciendo más trabajo. La prueba del Oceanis 46.1 de Yachting World le atribuye al codillo escalonado medio metro más de manga dentro del barco y describe dos timones que en ningún momento dieron señal de querer soltar el agarre. La moda es también cómo se le pone fecha a un barco de ocasión, y los que un comprador puede pagar de verdad están en el lado de acá de todo eso — estrechos de popa, un solo timón, ni un codillo:

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Scout vigila 452 precios de salida vivos de Beneteau y sitúa la media en 209.290 $; la estantería que hay detrás de esta página publica 4 de ellos, 1999–2003, pidiendo 34.900 $ a 76.000 $, y la cifra de modelos distintos del astillero que la componen es 4. Lee antes el recuento que la media. En un astillero de este tamaño la media registra sobre todo qué modelos han salido al mercado este mes, mientras que el recuento es lo que decide cuánto margen tiene un comprador para moverse: un Beneteau de ocasión se tasa contra sus propias sister-ships y no contra una idea de lo que el barco debería valer, y el vendedor está mirando exactamente la misma lista que tú.
Lo que cuesta el método industrial se lee mejor en la única investigación que fue a buscarlo. En mayo de 2014 el Beneteau First 40.7 Cheeki Rafiki perdió la quilla en el Atlántico Norte y quedó invertido, con cuatro hombres a bordo. La Marine Accident Investigation Branch concluyó que la causa probable fue una estructura debilitada, y el mecanismo que describe es la propia retícula moldeada: los inspectores visitaron otros cuatro First 40.7 y encontraron en todos ellos la retícula despegada en las celdas de alrededor y a popa de la quilla, siempre atribuido a varadas, y en algunos también despegue en la zona de proa, atribuido a los pantocazos. Peor para un comprador: el informe señala que el apriete de los pernos de quilla puede mantener en su sitio una retícula ya despegada justo en el punto que importa, de modo que el fallo puede no verse. La lectura contraria vive en los foros de propietarios, donde dueños de Beneteau y al menos un concesionario describen como cosmética la fisura que aparece en el borde de la retícula — un hueco relleno de gelcoat, más duro que la masilla que hace de verdad la unión, y que por eso agrieta primero. Las dos versiones pueden ser ciertas en barcos distintos, y la propia MAIB no dirigió sus recomendaciones a Beneteau sino a la British Marine Federation, pidiendo una guía de todo el sector para inspeccionar y reparar la unión entre retícula y casco, y a la RYA, pidiendo que se le explique al propietario lo que puede hacer una varada. Esa es la dirección correcta. La retícula no es una idea de Beneteau: es como se rigidiza casi cualquier crucero asequible que flota, y la pregunta que le deja a un comprador es la misma en todos ellos: ¿ha estado este casco varado alguna vez, y quién lo miró después? Hazla antes del peritaje, no después, y mete al perito en la sentina con un martillo alrededor de las celdas de la quilla.

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Lo segundo que hay que saber es que el acabado y la sustancia salen de presupuestos distintos. La misma prueba de Yachting World que admiraba el casco del 46.1 encontró contrachapado a la vista y cola a manos llenas en los cofres de popa, tablas del suelo sin sus juntas, y citaba al propio diseñador del barco diciendo que si la calidad del acabado estuviera a la altura del dibujo sería un barco muy difícil de batir. Eso es un astillero gastando el dinero donde cae la vista del comprador en el salón náutico: lo racional para un constructor de serie, y lo caro para el segundo propietario, que lo hereda. Esa misma prueba situó la estiba y la capacidad de tanques de lleno en la casilla del cabotaje y las vacaciones en familia, y no en la de la travesía larga — y ese es el límite real del tipo, no el laminado. En un 331 o en un 321, el agua y el gasóleo que puedes cargar es lo que decide si el barco hace aquello para lo que lo compraste:

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Compra un Beneteau de ocasión si quieres el barco de diez u once metros mejor terminado, más líquido y más fácil de mantener al que llega tu dinero, y si aceptas que ser uno entre muchísimos es precisamente la gracia: los repuestos son de los de siempre, cualquier taller de velas conoce el aparejo, y todo precio de salida tiene su grupo de control. Compra en otra parte si el plan necesita tanques y cofres más que altura y luz, o si no puedes sacar un casco del agua antes de comprometerte, porque la única pregunta que plantea este método es la que las fotos no pueden responder. El 361 es donde nuestra estantería se pone seria con eso, el resto de la flota en esta banda de precio está en los monocascos por debajo de 100.000 $, y el astillero americano que respondió a la misma pregunta guardando las piezas en vez de mover la moda es Catalina.
Modelos en el estante
Últimos en el mercado
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1999 Oceanis 321 · $34,900 · New Orleans, LA 70126 -
2003 Oceanis 331 · $49,900 · Key Biscayne, FL 33149 -
2000 First 36 · $59,900 · Tampa, FL 33606 -
2000 361 · $76,000 · Port Henry, NY 12974
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