El astillero
MJM
1 en venta
MJM construye barcos a motor como su fundador construía veleros: tratando el peso como a un enemigo y gastando dinero en quitarlo. Bob Johnstone ya había cofundado J/Boats cuando montó la casa en 2002 y le puso el nombre de su mujer, Mary; encargó los cascos al arquitecto naval Doug Zurn y la construcción a Boston BoatWorks, un taller que llevaba décadas laminando composites de epoxi, y el primer 34z pasó del molde a la botadura en la feria de Rockland en ocho meses. El laminado es el argumento, y quienes lo describen son los probadores y no el catálogo: Power & Motoryacht y PassageMaker coinciden en epoxi preimpregnado en húmedo sobre vidrio E, Kevlar y espuma Core-Cell, embolsado al vacío y después postcurado en horno, un método tomado de la regata que casi nadie paga en un crucero de nueve metros.
Lo que eso compra se ve en la aritmética. PassageMaker pesó un 36z en 5.940 kg a media carga, anotó que solo los bloques de aluminio de los motores quitan más de 590 kg de la popa, y publicó la consecuencia: 3,8 litros a la hora a cinco nudos —mil millas de autonomía—, 49 litros a la hora a veinticinco nudos, que son dos litros por milla en un barco de este tamaño, y 91 a los treinta y tres nudos de punta. El probador de Power & Motoryacht llevó un 34z con un solo Yanmar de 440 caballos y lo encontró rápido en subir al planeo y luego casi plano de asiento, con un gobierno fino, ligero y deportivo. La idea downeast —perfil de langostero y la amura lanzada de las Carolinas— la tiene medio mundo. Hacerla con este peso, y que un solo motor la mueva, es lo que nadie más hacía a este precio.
Qué capítulo de la casa construyó un casco concreto importa, y mucho, porque ha habido tres. Bob Johnstone vendió MJM a su hijo Peter al filo de la década; Peter se llevó la producción a casa, a Washington (Carolina del Norte), en 2021, lejos de Boston BoatWorks, con el razonamiento de que costaría menos y saldrían más barcos, y prácticamente dobló la cadencia; en septiembre de 2023 el fondo de capital riesgo Saothair Capital Partners compró la empresa, y Peter Johnstone ha dejado desde entonces la presidencia. Un casco de las dos primeras décadas es un barco de Boston BoatWorks, laminado por un contratista que ya no los hace para un propietario que ya no es dueño de la marca. Esto no es una acusación sobre la calidad de nadie. Es una razón para preguntar, en voz alta, quién da soporte al barco que estás mirando.
El que nosotros tenemos es de aquellos primeros años:

foto y anuncio en el bróker ↗
Anuncios vivos de MJM que Scout tiene fichados: 38, con un promedio de 680.010 $ sobre una gama que se estira hasta los cincuenta y tantos pies, unos dieciséis metros, así que ese promedio describe la mezcla y no un precio de entrada. Modelos suyos que llegan al escaparate: 1. Lo que pasa el filtro y se publica: 1, 2005, pidiendo 330.000 $. En un astillero que siempre ha contado su producción anual por docenas y no por miles, el mercado de segunda mano es menos un sitio donde comprar que un sitio donde esperar: el casco bueno, del capítulo bueno de la empresa, sale cuando sale, y suele ser ese al que hay que coger un avión para ir a verlo.
Las notas honestas tienen que empezar admitiendo lo que son. Nadie ha escrito en qué falla un MJM, y conviene decir por qué en vez de rellenar el hueco: el astillero ha hecho pocos barcos, caros y vendidos casi todos a un trozo de una sola costa, los propietarios son mayores y no son gente de foros, y no existe un registro público acumulado de averías que se pueda leer. Así que lo que las fuentes independientes le reprochan son límites y no defectos, y los hay bien reales. PassageMaker dice sin rodeos que este no es un yate para cruzar el Pacífico, ni uno en el que jubilarse a vivir a bordo en el Caribe, y que los diseñadores renunciaron a propósito a dormir a mucha gente: dos literas fijas, sofás para un par más, un depósito de aguas negras de 68 litros y 380 litros de agua. Los brókers que hablan con Power & Motoryacht los describen como muy de la Costa Este y de cerramiento de lona, difíciles de colocar en el noroeste del Pacífico, y avisan de que el vendedor tiene que venir dispuesto a ser realista y a negociar. El propio probador de Power & Motoryacht se guardó las espaldas con la estética y encontró el detalle de la obra muerta más utilitario de lo que querrían algunos compradores — y, hay que reconocérselo, dejó escrito que a su unidad de pruebas todavía le estaban afinando la hélice y que nunca llegó a las vueltas nominales, lo cual es una advertencia sobre sus propias cifras.
Así que esto es un barco de pareja, comprado por gente que ha hecho la cuenta del gasóleo y ha decidido que un casco ligero y un solo motor son la respuesta civilizada. Cómprate uno si esa es la navegación que de verdad haces —salidas de un día y fines de semana, rápido cuando te apetece y barato cuando no— y si prefieres un barco pequeño magníficamente construido a uno grande construido a secas. Compra en otra parte si necesitas dormir a cuatro adultos como es debido, si el barco tiene que vivir a la intemperie en una boya del Pacífico en vez de bajo la lona en una de Nueva Inglaterra, o si quieres una marca cuyos defectos ya te haya encontrado otro antes. El casco que tenemos es el 34z, y todo lo que vigilamos con motor está en el escaparate de las motoras.
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